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Por qué deberías moverte, y cómo empezar (Parte 1)

Hasta ahora solo había hablado de alimentación, porque considero que es lo primero que se debe tener en cuenta para mejorar la salud. Pero ahora me toca hablar del movimiento.

Todos sabemos que hacer actividad física otorga beneficios, ¿verdad?. Que mejora la presión arterial, la densidad ósea, la sensibilidad a la insulina, la salud cardiovascular, que reduce el estrés, produce bienestar, y reduce los síntomas de depresión, entre otras cosas.

Bueno, yo propongo olvidarnos de todo eso.

Ese concepto no es más que el reflejo de la ausencia de una teoría unificada de la salud humana: vemos al cuerpo humano como un conjunto de partes y no como un todo.

Estar bien y saludables es nuestro estado natural. Tener buena presión arterial, buena densidad ósea, buena sensibilidad a la insulina, entre otras, debería ser algo normal y no una serie de beneficios a perseguir.

Deberíamos dejar de ver al ejercicio físico como algo que otorga beneficios. En todo caso, no movernos trae innumerables perjuicios. 

Lo que quiero decir con esto es que cuando empezamos a movernos (y comer mejor), empezamos a recuperar parte de la salud que habíamos perdido.

Déficit de movimiento


Los medios de transporte, los trabajos de oficina, y la tecnología en general hacen que cada vez sea menos necesario movernos. Nosotros adoptamos este estilo de vida sedentario porque, como cualquier animal en el planeta, somos tendientes a querer cumplir nuestros objetivos con el menor esfuerzo posible.

¡Beneficios del progreso! dirán algunos:

  • Los medios de transporte nos permiten llegar más rápido a donde tenemos que ir. Eso quiere decir que perdemos menos tiempo para llegar al trabajo, por lo que podemos trabajar más.
  • Las computadoras e internet permiten que realicemos mayor trabajo en menos tiempo. Nos permiten cargarnos de muchas tareas a la vez.
  • Los celulares permiten la comunicación constante entre personas, sobre todo con jefes y clientes. Si alguien te necesita, en cualquier momento puede llamarte.

Yo apuesto a que de verdad leíste estos tres puntos como beneficios, y estás orgulloso de hasta donde fue capaz de llegar el ser humano. Pero te propongo que los releas con más atención y lo vuelvas a pensar. ¿Bajo qué punto de vista esos puntos son beneficiosos? El progreso no hace más que aumentar nuestra productividad, para poder trabajar más. La tecnología permite que toleremos mayor carga de trabajo, por lo que las exigencias por parte del mercado son mayores. Y estamos obligados a aceptar esta situación, porque si no nos reemplazarán por alguien que sí está dispuesto a ocupar nuestro lugar.

Bienvenido el progreso, entonces (nótese el sarcasmo).

Yo no creo que estos sean beneficios del progreso, si no más bien consecuencias del progreso que mejoran la productividad. Pero arruinan nuestra salud.

Volviendo al tema central:

El ser humano sufre hoy de un gran déficit de movimiento: vamos en auto al trabajo, nos la pasamos sentados durante toda la jornada, y llegamos a casa tan exhaustos que no tenemos ganas de hacer nada más que mirar televisión.

Esto sin duda tiene un impacto negativo en la salud. Sin embargo, existen algunas personas conscientes que se ejercitan a diario para mejorar su salud y su físico. Pero, ¿alguna vez te detuviste a pensar seriamente en esto? ¿es normal que tengamos que “salir a entrenar” para estar bien? ¿no te parece que algo está fallando?

El ser humano hoy hace actividad física como un acto voluntario. Es decir, toma un tiempo de su vida (por lo general entre 30-60 minutos) para moverse porque sí: salir a correr, ir a saltar a una clase de gimnasia grupal, o levantar pesas con el único objetivo de… levantar pesas. Moverse sólo por el hecho de moverse. Salir a derrochar energía de manera voluntaria.

Esto refleja un déficit terrible en nuestro modo de vida: si no salís voluntariamente a moverte vas a tener problema de salud.

Les desafío a que me señalen otro animal del planeta que tenga el mismo comportamiento: que salga a moverse sólo para moverse y gastar energía. El movimiento en los animales tiene un objetivo muy claro, y es la supervivencia: conseguir alimento y escapar de una amenaza. En la naturaleza, el movimiento no tiene sentido si no es para tales fines. Y el ser humano no escapa de esta realidad.

Evolucionamos para movernos


La evolución biológica nos provee siempre de un buen marco para analizar las características de cualquier ser vivo del planeta. Me gustaría que el lector entienda que la evolución no sólo nos permite comprender por qué somos como somos, si no que también nos sirve como una referencia para mejorar nuestra salud y nuestro cuerpo.

En el desarrollo de la especie humana, el movimiento fue un factor fundamental.

Durante 2 millones y medio de años, el ser humano fue nómade, y cazador-recolector. Todo indica que el hombre debía hacer grandes esfuerzos físicos para sobrevivir: largas caminatas durante el día (con mucha frecuencia), acompañado de esfuerzos intensos (con menor frecuencia) tales como: atrapar una presa, cargar la presa para llevarle alimento a su grupo familiar, o incluso escapar de un depredador.

El movimiento era nuestro medio de vida.

Es muy probable que aquellos individuos incapaces de tolerar este estilo de vida no sobrevivían el tiempo necesario para reproducirse, por lo que sus genes no se transmitían. Los seres humanos que hoy habitamos la tierra, heredamos los genes de personas que sí se reprodujeron (un poco obvio, ¿no?), lo que indica que nuestros genes están perfectamente adaptados al ejercicio físico.

Es interesante lo que dice éste estudio:

At present, human genes and human lives are incongruent, especially in affluent Western nations. When our current genome was originally selected, daily physical exertion was obligatory; our biochemistry and physiology are designed to function optimally in such circumstances. However, today’s mechanized, technologically oriented conditions allow and even promote an unprecedentedly sedentary lifestyle. Many important health problems are affected by this imbalance, including atherosclerosis, obesity, age-related fractures and diabetes, among others.

En español:

En la actualidad, los genes de los seres humanos y sus vidas son incongruentes, especialmente en países ricos de occidente. Cuando nuestro genoma fue seleccionado, el esfuerzo físico diario era obligatorio: nuestra bioquímica y fisiología está diseñada para funcionar de manera óptima en dichas circunstancias. Sin embargo, la tecnología permite (e incluso promueve) un estilo de vida sedentario sin precedentes. Muchos problemas de salud importantes son generados por este desequilibrio, incluyendo la aterosclerosis, obesidad, fracturas relacionadas con la edad, diabetes, entre otras.

También es interesante lo que dice éste otro estudio:

From the emergence of the genus Homo, over 2 million years ago (MYA), until the agricultural revolution of roughly 10000 years ago our ancestors were hunter-gatherers, so the adaptive pressures inherent in that environmental niche have exerted defining influence on human genetic makeup. (…) Research investigating optimal physical activity for human health and performance can be guided by understanding the evolution of physical activity patterns in our species.

En español:

Desde el surgimiento del genero Homo (dos millones de años atrás) hasta la revolución agrícola (10.000 años atrás) nuestros ancestros fueron cazadores-recolectores, de manera que las presiones adaptativas inherentes a ese ambiente han tenido una enorme influencia en la composición genética del ser humano. (…) Investigaciones que busquen la actividad física óptima para la salud y el rendimiento humano pueden guiarse por la comprensión de la evolución de los patrones de actividad física de nuestra especie.

En conclusión, nuestro cuerpo no sólo está adaptado para hacer actividad física, si no que además lo espera.

Lo que antes era inevitable, hoy se convierte en necesario


Como dije, antes el movimiento era inevitable. Si no te movías, morías.

Ese simple hecho forjó toda nuestra genética. Y vivir en contra de tus genes es y será potencialmente peligroso.

Moverse, hoy, no es inevitable. Pero sí se hace necesario.

Puedo darte para que leas muchos estudios que analizan la falta de actividad física y sus implicaciones en la salud humana:

Pero yo te aconsejo que no pierdas tiempo y empieces a moverte.

Moviéndote a diario vas a lograr resultados increíbles. Te vas a ver mejor al espejo, y te vas a sentir mejor. Pero no es que tu salud esté mejorando, si no que se está restaurando.

¿Cómo empiezo?


Si nunca hiciste actividad física, seguro que te hiciste esta pregunta.

La respuesta más simple es la siguiente: no importa cómo, pero empezá.

Salí a caminar. Salí a correr cada tanto (¡si es a máxima velocidad, mucho mejor!) o usa una bicicleta. Aprende a hacer ejercicios corporales, empezá algún deporte, o anotate a un gimnasio.

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Publicado en Actividad física Salud