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Mejorá tu alimentación y pierde grasa (parte 1)

Como ya mencioné aquí, en la actualidad sabemos mucho de nutrición y mucho de entrenamiento pero la población está cada vez más enferma: sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, enfermedades neurodegenerativas, enfermedades autoinmunes, entre otras.

Años atrás nadie sabía lo que era una caloría, y salir a entrenar no era tan común como hoy. Sin embargo las cosas estaban mucho mejor. ¿Qué pasó?

Se le presta más atención a las calorías que a la calidad de los alimentos y al cuidado de nuestras hormonas


Los seres humanos no somos una máquina termodinámica cerrada. Es decir, no importan únicamente las calorías que consumimos y las que gastamos. Es cierto que si hay un exceso de calorías vamos a aumentar de peso, y es cierto también que si hay un déficit de calorías vamos a perder peso. Son hechos que se cumplen en la práctica pero que son insuficientes para explicar por qué engordamos o adelgazamos.

Les propongo hacer el siguiente juego mental:

Imaginemos que una persona logra ahorrar 1 millón de dólares y nosotros, por curiosidad, le preguntamos cómo hizo para ahorrar tanto. Y la persona nos responde:

“Gané más dinero del que gasté”

¡Es totalmente cierto! Pero también es obvio. Y no nos explica nada. ¿Se conformarían ustedes con esa respuesta? Seguro que no.

Sin embargo, la nutrición actual nos ofrece una respuesta parecida. Si una persona engordó es porque comió más calorías de las que gastó. Nada más.

Y yo me pregunto, ¿por qué nos conformamos con esa respuesta?

Calorías vs hormonas


Voy a comenzar con una premisa muy simple: no es lo mismo consumir 200kcal provenientes de Coca-Cola que 200kcal provenientes de un pedazo de carne.

La cantidad de calorías es la misma pero el impacto en nuestro cuerpo es muy diferente. Ambas tienen una respuesta hormonal totalmente distinta (por ejemplo en la insulina, que con la Coca-Cola se elevará muy rápidamente. No así con la carne). Además, el reparto de macronutrientes es muy diferente también: las 200kcal de la Coca-Cola provienen principalmente de azúcar, mientras que las 200kcal de la carne provienen  de proteinas y grasas.

No sólo eso, sabemos hoy también que el tipo de alimentos que consumimos impactan en nuestra microbiota, afectando (para bien o para mal) nuestra salud intestinal. Y con ella, nuestra salud general.

Las calorías importan, pero no son el único factor a tener en cuenta. Y ni siquiera son el factor más importante a tener en cuenta. Las hormonas son más importantes que las calorías.

¿Por qué engordamos?


Está claro que si engordamos es porque ingerimos más calorías de las que gastamos. Pero sabemos que eso no alcanza para explicar el fenómeno. La pregunta es: ¿por qué comimos de más? ¿por qué, a pesar de tener varios kg extra nuestro cuerpo siguió acumulando grasa en lugar de quemarla? El problema está en que tenemos un metabolismo acumulador pero vivimos en un ambiente con abundancia alimentos.

¿Por qué tenemos un metabolismo acumulador?

Pertenecemos a una especie que evolucionó durante dos millones de años en un ambiente en donde el alimento era sumamente escaso. El 99% de nuestra historia evolutiva fuimos cazadores-recolectores y nos alimentamos únicamente de animales y plantas (vegetales de hojas, hortalizas, y frutas).

En estas condiciones, tener un metabolismo acumulador era una gran ventaja. Un individuo eficiente energéticamente y capaz de acumular energía (grasa) tenía más probabilidades de supervivencia y reproducción que aquel que no tenía dichas características.

Es por esto que el “gen acumulador” prosperó, ya que ofrecía una gran ventaja evolutiva.

Esto no es más ni menos que lo que se conoce como selección natural: todos los individuos de una especie tienen una determinada variabilidad genética que les ofrece características propias a cada uno de ellos. Aquellos individuos que posean características más adecuadas al ambiente estarán en ventaja evolutiva y tendrán mayor éxito de supervivencia y reproducción (¡supervivencia del más apto!). Esto provoca que sus genes se transmitan a las siguientes generaciones con mayor probabilidad que los de aquellos cuyos genes no son tan favorables.

Este proceso de selección natural, sostenido en el tiempo, da lugar a la evolución biológica de una especie. Y como explico en éste artículo, la evolución biológica es un excelente punto de partida para mejorar nuestra salud y estar en forma.

Abundancia de ¿Alimentos?

El ser humano está genéticamente adaptado a la escasez, y hoy vivimos en un mundo de abundancia. Esta discordancia evolutiva nos genera grandes problemas, que los trataremos con mayor profundidad en siguientes artículos.
Pero el problema no es únicamente la abundancia, si no también el tipo de alimentos a los que tenemos acceso: productos ultra procesados y que no se parecen en nada a los alimentos que ofrece la naturaleza.

Consumimos productos con baja densidad nutricional y con alta cantidad de ingredientes de dudosa procedencia. Estos alimentos, a su vez, están perfectamente diseñados para resultar adictivos.

El resultado: hambre constante, hipoglucemia, ansiedad, producto de una desregulación hormonal general. El ciclo hambre-saciedad se ve interrumpido por señalizaciones incorrectas, disminuye la sensibilidad a la insulina (lo que nos hace acumular grasa) y la sensibilidad a la leptina (lo que hace que nuestro cerebro nunca se de cuenta que tenemos mucha grasa extra).

En futuros artículos se tratarán las hormonas anteriores con mayor profundidad. Para no confundirlos, quiero que se queden con el siguiente resumen:

Nos convertimos en personas con hambre constante, baja energía, y altos niveles de grasa corporal. Como si esto fuera poco, también tenemos un cerebro que perdió la capacidad de detectar los niveles de grasa corporal, debido a un incorrecto funcionamiento del ciclo hormonal de la leptina. En esta situación, nuestro cerebro cree que tenemos poca grasa corporal, enviandonos la señal de que debemos comer aún más. Un ciclo perfecto que nos puede llevar a la obesidad.

Lee la segunda parte del artículo


En la segunda parte del artículo hablo sobre cómo evitar los problemas mencionados anteriormente: qué alimentos deberíamos comer, cuales deberíamos evitar, y por qué.

Publicado en Alimentación Estética Salud